Querida compañera: desde que ayer , a primera hora, supe por la radio que abandonabas la Alcaldía de tu ciudad para hacerte cargo de una Consejería de la Junta de Andalucía, me sentí invadida por la incredulidad primero y la tristeza después.
Soy concejala de Izquierda Unida en Santa Marta de Tormes (Salamanca) y, como mucha gente, te he seguido muy de cerca, pues has sido un referente importante en nuestro quehacer político. En IU te he apoyado para que fueras nuestra Cordinadora y me alegré cuando en la IX Asamblea Federal saltó la noticia de que ibas a ser una de las candidatas. Poco después supimos que no ibas a asumir tal responsabilidad porque te debías a Córdoba y, aunque con pena, comprendí bien tu postura. En efecto, en distintos foros –en el programa de La Ventana o en la FEMP– te has defendido con ahínco la gran importancia que a la hora de hacer política tienen los cargos municipales, por la cercanía y conocimiento de la realidad y, en definitiva, por su compromiso diario. Lo decías tú, que tenías incluso la experiencia de haber sido Diputada en el Congreso.
Ahora, desde mi perplejidad, pero con respeto, he tratado de ponerme en tu lugar para intentar entender el paso que has dado. Repaso con atención tu justificación pero no la entiendo. Dices que se te da la oportunidad de realizar una política de izquierdas ¿No lo has podido hacer siendo Alcaldesa de IU con el apoyo del PSOE?
Pero lo más incomprensible es que en mitad de tu mandato, abandones el compromiso adquirido con IU y con la ciudadanía de Córdoba, que te votó para que fueses su Alcaldesa. Si este paso lo hubieras dado una vez terminado tu mandato, seguramente me sentiría triste pero lo habría entendido; claro está, dándote de baja previamente en IU. ¿
Te parece leal aceptar un cargo en un partido distinto al tuyo sin explicarlo antes? Trascendiendo lo político, queda en lo personal una sensación amarga: ¿Imaginas que en una familia los hijos y las hijas se enteren que su padre o su madre les ha dejado y vive en otra casa, sin haber dado antes ninguna explicación?






quizá sea tiempo de plantearse por qué una corriente de IU permitió que Rosa Aguilar la liderara cuando había dado sobradas muestras de sus intenciones. ¿no ver? ¿no querer ver?
los hijos e hijas habían elegido un padre o madre un poquito sinvergüenza me parece a mi.
Saludos fraternales.
Miralo por el lado bueno. Podía haberse desafiliado manteniendo el cargo, ya sabes.