En el transcurso de este tiempo hemos asistido al despliegue de un conjunto de medidas gubernamentales que han supuesto el mayor recorte de rentas y de derechos para las clases trabajadoras de este país.
Estas medidas se nos han vendido como inevitables e indiscutibles (las reclaman los mercados) por el machaqueo implacable de unos medios de comunicación voceros del pensamiento económico único. Medidas gubernamentales, discursos económicos y mensajes mediáticos al servicio de los intereses de los auténticos responsables y, como podemos comprobar casi a diario, beneficiarios de la crisis. “Los trabajadores tienen que acostumbrarse a trabajar más y a ganar menos”, se nos repite insolente y cínicamente todos los días.
Frente a ello, la respuesta de los sectores populares se ha visto seriamente mermada por la convergencia de tres factores:
• La dureza de ese conjunto de medidas, al empeorar nuestras condiciones de vida y de trabajo, nos han debilitado.
• Las medidas han sido aplicadas por quienes -desde el espejismo de las elecciones anteriores- estaban considerados de los nuestros.
• La resignación y el escepticismo que ese discurso dominante conllevaba han sido interiorizados por amplios sectores sociales de hombres y mujeres.
Y este panorama en medio de un marco político dominado por dos fuerzas, el PP y el PSOE, que sin ser lo mismo practican el mismo juego: tomar decisiones que recortan el gasto en cobertura social, en cultura, en servicios, en pensiones o en salarios, pero mantienen intocables los ingresos de las minorías privilegiadas: insultantes bonos para ejecutivos, obscenos planes de pensiones para banqueros o mareantes salarios de directivos. Cuando CC.OO. y UGT, tras la huelga de septiembre, buscaron el respaldo parlamentario para sus propuestas, todos tomamos conciencia del dramático desequilibrio existente entre izquierda social e izquierda política: las voces que se enfrentaron al Plan de Ajuste fueron la de Gaspar Llamazares y la de Joan Herrera, las de Izquierda Unida e Iniciativa per Catalunya.
Hoy estamos a las puertas de un nuevo proceso electoral: las Cortes Regionales serán el escenario en el que se disputará la asignación de recursos en estos tiempos de crisis y serán los Ayuntamientos quienes deberán diseñar y ejecutar la aplicación de esos recursos escasos. En tus manos está que estas elecciones, al igual que las municipales que abrieron el paso a la II República, sienten las bases para un giro político de resistencia y transformación o, por el contrario, se siga reproduciendo el actual modelo.
Cuando a Cándido Méndez le preguntaron a comienzos de abril cómo valoraba los posibles sustitutos a ZP, dio una sabia respuesta: “lo importante no es cambiar al cocinero, lo fundamental es cambiar el menú que nos están sirviendo”.
Reflexiona sobre quién ha acompañado la lucha de los trabajadores en esta travesía.
Que no vuelvan a embaucarte con espejismos. Es la hora de la izquierda y está en tu mano.





